En un clima de comunión y alegría, Iglesia Merideña celebró Misa Crismal

129
Foto Euro Lobo

DAB/MB/Prensarquimer

Este jueves 11 de abril, se celebró la Misa Crismal, en la Catedral Basílica Menor, presidida por S.E.R Cardenal Baltazar Porras Cardozo, acompañado por su obispo auxiliar Mons. Luis Enrique Rojas Ruiz, concelebrada por el clero de la arquidiócesis y con la participación de un gran número de fieles de las diferentes comunidades de la geografía diocesana.

La jornada dio inicio desde muy temprano con una reunión de clero, en la cual el Cardenal Baltazar Porras aprovecho la presencia de todos los sacerdotes para tratar temas de interés en la iglesia local y a su vez animar a continuar la labor evangelizadora al lado de la gente.

Al terminar la reunión se comenzó con la celebración con una posesión de entrada desde el Palacio Arzobispal hasta la Catedral donde esperaba un gran cantidad de feligreses que en representación de sus parroquias se dieron cita en este hermoso templo, dando muestras de un iglesia viva y en salida.

Como es costumbre, esta celebración estuvo presidida por S.E.R Cardenal Baltazar Porras Cardozo, acompañado por su obispo auxiliar Mons. Luis Enrique Rojas Ruiz, concelebrada por el clero de la arquidiócesis, la participación de un grupo de religiosos, con la presencia de un buen número de monaguillos de las diferentes parroquias, jóvenes del Seminario Menor y el Seminario Mayor San Buenaventura y con la participación de un gran número de fieles de las diferentes comunidades de la geografía diocesana.

Seguidamente empezó la eucaristía, esta celebración según las tradiciones litúrgicas se realiza el jueves santo, en caso de dificultad para el clero y el pueblo reunirse, se realiza en días previos a la pascua. Atendiendo a la norma y por costumbre en nuestra iglesia merideña, la misa crismal suele celebrarse tradicionalmente el martes santo; este año, por obligaciones pastorales del Cardenal Baltazar Porras, ha sido cambiado el día.

Al empezar, el Cardenal Porras, mostro una gran alegría y dijo que “a pesar de las dificultades, hoy estamos aquí… es una celebración de iglesia, que tiene como punto central la consagración del Santo Crisma y bendición de los santos oleos, de los enfermos, de los catecúmenos  …”

Luego en su homilía el Cardenal exhortaba a los presentes a que “…esta Semana Santa tiene una carga mayor, no celebramos simplemente al Nazareno, hoy cada uno somos nazarenos, por eso esta celebración de nuestra iglesia, en donde el nazareno se refleja en nuestro rostro, en nuestros niños que están sufriendo de desnutrición, en nuestros abuelos, y, en cualquiera de nosotros que estamos sufriendo…”

Debemos “…buscar la esperanza, que cada uno de ustedes sea portavoz de esta esperanza, de esta noticia para sus parroquias, que demos ese mensaje a todas las personas que están sufriendo, a los más necesitados… que Jesús nos bendiga, a todos, a aquellos que por diferentes razones no pudieron estar aquí, que esta semana santa, seamos portavoz de esta noticia y  que con la resurrección de nuestro Señor, podamos llevar ese mensaje de esperanza a todo nuestro país”.

Seguidamente se realizó la renovación de las promesas sacerdotales, acompañados con el pueblo merideño, nuestros sacerdotes renovaron una vez más, su compromiso, ante Dios, la iglesia y su pueblo, esto además como muestra también de la comunión del obispo y su clero sacerdotal.

A continuación un grupo de sacerdotes recién ordenados presentaron las ánforas que portaban el aceite de oliva a bendecir y consagrar. Oleo para los enfermos: con él se unge a los enfermos, como recomienda el apóstol Juan, para el remedio de sus dolencias; Oleos de los catecúmenos: con él se unge a los bautizados, rogando que con el puedan vencer a las tinieblas; Santo Crisma: es el más noble, el no es bendecido sino consagrado, se usa para el bautismo, las confirmaciones, para las ordenaciones sacerdotales y se unge a los obispos en sus ordenaciones episcopales.

Luego de la bendición final, el cardenal Baltazar Porras y su Obispo Auxiliar, recibieron los frutos de la campaña compartir y las ofrendas que traían los fieles; así como también hicieron entrega de los santos oleos a los párrocos y sus delegaciones, correspondientes de las diferentes parroquias de nuestra Arquidiócesis de Mérida.