La crónica menor: AGUA PARA TODOS

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Foto: Alejandro Pernía

Cardenal Baltazar Porras Cardozo

Desde hace cuarenta años la Iglesia venezolana realiza durante la cuaresma su Campaña Compartir. En el 2020 el papa Francisco nos convoca a vivir este tiempo comprometiéndonos con el cuidado de la Casa Común. Cuaresma es compartir. Si la oración y el ayuno no se concretan en obras de misericordia y nos convocan a la lucha por la justicia, corren el riesgo de no ser agradables a los ojos del Señor. Son tantas las plagas que atentan contra la Casa Común y quienes allí habitamos que no resulta fácil escoger el tema que nos sirva de reflexión y de compromiso.

En Venezuela pareciera que nos han caído todas las plagas de Egipto. La falta de lo más elemental: la electricidad con la desconexión que genera, la gasolina que impide el transporte fácil y oportuno para cumplir las obligaciones diarias, la inseguridad que acecha como león rugiente, la carencia de alimentos y medicinas accesibles al bolsillo, a lo que habría que sumar y rogar que no nos llegue el Coronavirus y arrase con la población más vulnerable… En fin, son tantas las necesidades que hay que optar por alguna que nos sirva de catalizador de todas, pues el papa nos invita a que “no dejemos transcurrir en vano este tiempo favorable. Pidamos a Dios que nos ayude a emprender un camino de verdadera conversión. Abandonemos el egoísmo, la mirada fija en nosotros mismos, y dirijámonos a la Pascua de Jesús; hagámonos prójimos de nuestros hermanos que pasan dificultades, compartiendo con ellos nuestros bienes espirituales y materiales”.

El Agua para todos, vida plena para todos, es el lema que nos conducirá en este tiempo. Un país con tanto recurso hídrico como el nuestro, se ve privado por la desidia oficial a que toda la población tenga acceso fácil y confiable a ello. Pero no sólo es responsabilidad de las autoridades, necesitamos ahondar en una conciencia colectiva, en una manera de ver y actuar que nos haga valorar su uso, más allá de nuestras necesidades, tomando en cuenta que el agua es derecho de todos por igual.

El agua es vida y cuidar de ella es tarea de todos. Defender el derecho al agua es también tarea de todos. Es un derecho humano que nos mueve a profundizar en la relación entre agua y salud. Tenemos derecho a agua segura, ya que para su consumo debe estar libre de virus, bacterias, concentraciones químicas o de cualquier tipo que cause problema para la salud. Es un factor determinante de la salud en una comunidad. Debemos también tomar posición seria ante los que abusan, vendiendo el agua a precios de usura. El acceso al agua potable y segura es un derecho humano básico, fundamental y universal, porque determina la sobrevivencia de las personas, y por lo tanto es condición para el ejercicio de los demás derechos humanos.

Jesús es el agua viva, que nos invita a trabajar, reunirnos, orar con nuestros hermanos y vecinos, para poner en práctica el llamado que nos hace a ser sus discípulos misioneros, trabajando para que nuestro pueblo venezolano tenga agua y vida en abundancia.