Mons. Luis Enrique Rojas celebró misa en el marco de los 120 años de Consagración de Venezuela al Santísimo Sacramento y el Día de la Independencia

100
Foto: Ramón Pico

La mañana de este viernes 05 de julio, fiesta patria en la que se celebra el Día de la Independencia y en el marco de la celebración de los 120 años de la Consagración de Venezuela al Santísimo Sacramento, Mons. Luis Enrique celebró una Misa por Venezuela, Libramos Señor del Mal, en la Plaza Bolívar de la ciudad de Mérida.

La actividad empezó con una caminata desde dos puntos de la ciudad al norte desde la Plaza de Milla y al sur desde la Plaza Glorias Patrias, donde la feligresía se concentró para luego caminar hasta la Plaza Bolívar para la celebración de la Eucaristía. Estando ya en el lugar, todo estaba dispuesto para un encuentro de fe y sobre todo de mucha esperanza, en medio de la situación por la que atraviesa el país, con un clamor común de todos los presentes ¡Basta Ya de tanto sufrimiento!.

Mons. Luis Enrique presidió la Eucaristía, acompañado con un grupo de sacerdotes y en especial de un gran número de fieles que atendieron a la invitación realizada por la Iglesia para pedir por una Venezuela libre. En su homilía Mons. Kike invitó a que «aprendamos a interpretar los signos de los tiempos y saber que hay un Dios que nunca nos abandona… No permitamos que el mal se siga apoderando de nosotros como lo ha hecho hasta el momento, cada quien sabe desde lo más profundo de su ser cómo actúa el mal en su vida».

Luego hizo memoria de los 120 años de consagración de Venezuela al Santísimo Sacramento y de la conmemoración del Día de la Independencia, reflexionando sobre la situación actual del país, «Queremos seguir contribuyendo como venezolanos en la independencia de nuestra patria que hoy se ve sometida a otras naciones que la esclavizan y la destruyen poco a poco para adueñarse totalmente de ella». «hoy en nuestra sociedad venezolana estamos llamados e invitados a recuperar la libertad y ayudar a otros a que la encuentren». La celebración concluyó con la bendición con el Santísimo.

Fotos Reina Salas – Cortesía

A continuación colocamos el texto completo de la homilía de Mons. Luis Enrique Rojas Ruiz, en la misa de este 05 de julio de 2019

TEXTO DE LA HOMILÍA DE MONS. LUIS ENRIQUE ROJAS RUIZ, OBISPO AUXILIAR DE LA ARQUIDIÓCESIS DE MÉRIDA. CON MOTIVO DE LOS 120 AÑOS DE LA CONSAGRACIÓN DE VENEZUELA AL SANTÍSIMO SACRAMENTO Y LA CONMEMORACIÓN DEL 5 DE JULIO DÍA DE LA INDEPENDENCIA DE VENEZUELA.

Queridos hermanos en Cristo el Señor resucitado, hoy Dios ha querido reunirnos nuevamente en este lugar tan representativo para todos los merideños: La Plaza Bolívar de Mérida. En medio de una mañana soleada y protegida por este cielo azul que desde lo alto nos indica que vienen cosas buenas para nuestra nación, aprendamos a interpretar los signos de los tiempos y saber que hay un Dios que nunca nos abandona aunque algunas veces pensemos humanamente que es así, el mismo Jesús lo pensó y lo dijo en la cruz: Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado? Hoy nuestro pueblo, nuestra gente siente que Dios le ha abandonado o se ha olvidado de ellos y no es así, porque Dios nunca olvida, ni se aparta de su gente, somos nosotros los que fácilmente nos alejamos y nos olvidamos de él cuando no hacemos lo que nos corresponde o cuando nos convertimos en presas fáciles del mal en sus distintas propuestas y seducciones. No permitamos que el mal se siga apoderando de nosotros como lo ha hecho hasta el momento, cada quien sabe desde lo más profundo de su ser cómo actúa el mal en su vida.

El 2 de julio terminamos de conmemorar 120 años de la Consagración de Venezuela al Santísimo Sacramento, y eso nos da pie para continuar confiando en la promesa de Jesucristo, que estaría con nosotros hasta la consumación de los siglos en la Sagrada Eucaristía. Por tal motivo hoy hemos querido y a petición de la gran mayoría de los presentes y de quienes organizaron este encuentro  que Mérida manifestaría hoy de nuevo su descontento a través de este acto de fe porque estamos inmersos sin querer en un mar de conflictos que no nos llevan a una salida de esta situación tan dura que actualmente vivimos todos los venezolanos y donde nadie se escapa de esta dura, lamentable y triste realidad, la cual con la ayuda de Dios y el esfuerzo de todos vamos a superar. Ojalá que al superarla hayamos aprendido la lección para que nunca más y bajo ningún concepto nadie nos engañe con propuestas e ideologías contrarias a nuestros principios y  valores fundamentales como la justicia, la libertad y la democracia, puesto que ya sabemos las consecuencias tan duras y nefastas que esto trae consigo. Prohibido olvidar, pero estamos llamados a perdonar si en realidad nos queremos liberar.

Este día también recordamos una de las fechas más importantes de nuestra república: La Independencia de Venezuela y queremos de manera muy especial seguir trabajando en defensa de nuestros derechos humanos. Queremos seguir contribuyendo como venezolanos en la independencia de nuestra patria que hoy se ve sometida a otras naciones que la esclavizan y la destruyen poco a poco para adueñarse totalmente de ella. La independencia de 1.811 nos dejó el gran legado de ser siempre defensores de lo que nos corresponde por derecho y hoy no podemos permitir que gente invasora ya dentro de nuestro país nos expropie lo más sagrado nuestra identidad y nuestros derechos. Queridos hermanos hoy muchos se sienten castigados y perseguidos injustamente como es el caso de los siempre recordados e inolvidables presos políticos, acusados de crímenes que nunca cometieron y están expuestos a la tortura salvaje y desmedida de quienes no valoran la vida como derecho fundamental que está por encima de todos los demás derechos de la persona. Que nuestra amada Venezuela hoy siga trabajando con todos nosotros por la nueva independencia, liberándonos de otras naciones que han venido para quedarse con el propósito de esclavizarnos para siempre,beneficiándose de nuestra patria a costa de lo que sea. No es necesario nombrarlos porque son pocos y todos sabemos quiénes son, tenemos que independizarnos y liberarnos lo más pronto posible de ese yugo opresor que nos destruye y mata cruelmente.

El Evangelio de Mateo, hoy nos dice lo siguiente: No tienen necesidad los sanos, sino los enfermos, y que aprendamos lo que significa: MISERICORDIA QUIERO Y NO SACRIFICIOS. No he venido a llamar a los justos, sino a los pecadores. Esto lo dice Jesús en un ambiente de pecadores con los cuales compartía. Los fariseos al verlo preguntaron a los discípulos: ¿Cómo es que su maestro come con publicanos y pecadores?. Lo dicen porque Mateo era un cobrador de impuestos el cual no gozaba de buena fama y Jesús quiere invitarlo a dejar la estructura de recaudador que enriquecía a los poderosos del momento y se les consideraban personas no gratas porque explotaban y traicionaban a su propia gente. Jesús lo llama a formar parte de su plan de salvación. NO SE DEBE SER ESCLAVO NI COMPLICE DE UN SISTEMA INSACIABLE COMO EL QUE HOY VIVIMOS EN VENEZUELA, porque deshumaniza y empobrece en todos los aspectos llevando a la ruina y a la destrucción total como lo que hoy vivimos. Somos muchos, millones los que como Mateo hoy en nuestra sociedad venezolana estamos llamados e invitados a recuperar la libertad y ayudar a otros a que la encuentren.

Pidamos a Dios nos libre de todo tipo de egoísmo o individualismo que nos arrastre a nuestra propia destrucción, que los venezolanos nuevamente nos volvamos a mirar de frente como hermanos, perdonándonos y aceptándonos con nuestras diferencias, las cuales deben servir no para dividirnos, sino para aprender los unos de los otros.Estos últimos días todos hemos sido testigos de uno de los eventos universales más bonitos que existen y que une a toda la población cuando somos convocados: EL FUTBOL, a través de la Copa América y vemos cómo se trabaja en equipo dentro de una cancha para el objetivo que se quiere lograr: jugar bien para ganarse el premio. Cuánto tenemos que aprender de todo lo que sucede en un campo de futbol: los jugadores todos son diferentes, pero buscan la unidad para lograr el objetivo, se distinguen como equipo con un solo color y se dejan guiar por un director técnico, donde muchos pueden opinar antes del juego, pero en el momento preciso uno solo los dirige y aunque no estén de acuerdo hacen lo que él les indica porque están conscientes que es de la única manera que saldrán victoriosos; Para muestra lo que ha logrado el equipo del pueblo estudiantes de Mérida después de 18 años de lucha, trabajo y disciplina, hoy todos son campeones. Seguro con el gol de uno solo que definió los resultados, pero con la ayuda de todos, si en Venezuela jugamos en equipo ganaremos todos (felicitaciones Estudiantes de Mérida FC) Me duele demasiado tanta división y opinión que en vez de construir destruye fácilmente y eso es muy favorable para el adversario para el que juega sucio en el equipo contrario. Queridos hermanos que hoy se han dado cita en este lugar desde lo más profundo de mi ser y como uno más con ustedes en esta misión que Dios me ha confiado quiero pedirles que dejen el egoísmo y las rivalidades entre ustedes porque mientras esto sucede por las ansias  de poder y de protagonismo nuestra gente se muere de hambre y necesidad, nuestros jóvenes pierden sus vidas en las calles en busca de la libertad, otros hermanos son torturados cruelmente llevándolos hasta la muerte como mártires de estos tiempos.

No podemos seguir destruyéndonos entre nosotros, tal vez quién pensamos que es nuestro mayor enemigo, no lo es, sino nosotros mismos cuando actuamos indebidamente y cuando le seguimos el juego de la manera que él quiere, cuando decimos que ya no hay nada qué hacer o para qué voy a un sitio cuando me convocan como hoy.  Queremos pedirte Dios que liberes a Venezuela de tanto mal, sabiendo que esa liberación no se dará, si no, nos liberamos de tantos odios, rencores, apasionamientos, intereses personales, mezquindades y deseos de venganza. Es el momento de la reconciliación nacional, del perdón y de rescatarnos entre nosotros. Si seguimos enfrentados esta será una guerra que nunca terminará. No podemos seguir con la ley antigua del ojo por ojo y diente por diente porque terminaremos tuertos y sin dientes como el repudiable hecho ocurrido esta semana en el estado Táchira cuando a un jovencito de apenas 16 años le vaciaron sus ojos con una ráfaga de perdigones que un despiadado hombre le soltó salvajemente en su cara y le destruyó el rostro y su vida para siempre, cuando vi el rostro de ese niño totalmente destruido de una vez vino a mi mente el sagrado Rostro de Cristo en la cruz, sé que Jesús te dará la valentía necesaria para seguir adelante querido Rufo. Queridos hermanos en Jesucristo, vamos a continuar juntos para seguir ganando puntos a favor de la libertad de nuestro país que es lo que queremos y de manera especial los que hoy tenemos responsabilidades importantes en nuestro país como: partidos políticos, organizaciones de cualquier tipo en pro de la sociedad, iglesias en sus distintos credos y todo aquél que deseé formar parte de un proyecto país donde desaparezca todo sentimiento o pensamiento que debilite nuestras ganas y deseos por vivir en una Venezuela libre y muy posible para todos, donde nadie tenga que cruzar ninguna frontera para irse, sino para regresar a reencontrarse con los suyos, una Venezuela donde no existan más torturas como las que hemos vivido durante dos décadas y de manera especial  estos últimos años con hermanos masacrados vilmente y otros con sus rostros desfigurados . Basta ya de tanto sufrimiento y dolor, de tanta angustia y desesperación cuando en un país petrolero como el nuestro no encontramos ni gas doméstico, con cortes de electricidad hasta de 105 horas en toda la nación, sin agua, ni combustible para los vehículos, hermanos enfermos terminales esperando la muerte en cualquier momento porque perdieron la esperanza de un tratamiento para poder sanar. Sentimos no poder más, pero sabemos que tenemos prohibido en este momento en Venezuela: desanimarnos, rendirnos y menos aún resignarnos. Porque como hoy reza el Salmo 105: DAD GRACIAS AL SEÑOR, PORQUE ES BUENO PORQUE ES ETERNA SU MISERICORDIA.  Que Dios y María Inmaculada Patrona de los merideños nos bendigan y que ella nos proteja con su santísimo manto. Amén.