Seminario San Buenaventura celebró misa de envío a las misiones de Semana Santa

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Duglas Briceño/Prensarquimer

Como es costumbre en la vida pastoral de la Arquidiócesis de Mérida, en los tiempos litúrgicos fuertes como la Semana Santa, se hace un gran esfuerzo por atender a todas las comunidades, en especial las más distantes, para ello se forma un equipo de misión para llevar la buena nueva de Jesús. Durante la semana mayor son muchos los sacerdotes, seminaristas religiosas(os), laicos, que atendiendo a su vocación de bautizados y consagrados, acompañan a las comunidades durante este tiempo especial.

La comunidad del Seminario San Buenaventura, seminaristas y sacerdotes, van a misiones a diferentes puntos de nuestra geografía nacional, asumiendo así el llamado del Papa Francisco, y a la insistencia del Cardenal Baltazar Porras de una iglesia en salida, de salir del confort y de la comodidad personal, encarnándose y sumergiéndose en la realidad de nuestra gente, y como iglesia procurar dar respuestas a las necesidades de la gente.

Por tal motivo, en la mañana de este lunes 08 de abril, Mons. Luis Enrique Rojas Ruiz, Obispo Auxiliar de Mérida, celebró una eucaristía de envío, junto a la comunidad del Seminario, llenos de alegría y entusiasmo. Antes de la lectura del evangelio, Monseñor entregó la palabra de Dios a los muchachos para que fuera motivo de entusiasmo al servicio de las misiones; luego de proclamación del evangelio, el Obispo Auxiliar exhorto a los jóvenes en la necesidad de ser motivo de esperanza en medio de las comunidades y de la tragedia que vive nuestro país; también insistió en la capacidad de entrega y de servicio que cada uno debe tener desde la generosidad y no desde la comodidad; pidió tener una capacidad de encarnarnos en la realidad de nuestro pueblo viendo un poco cada una de las necesidades y dificultades que padecen; instó también en la necesidad de entender que se forman para pastores de una sociedad en concreto y que debemos responder a esas necesidades y situaciones que cada uno vive y cómo nosotros meternos en esa realidad, pues en esa medida serán mejores sacerdotes según el corazón de Dios.

Al terminar la homilía, Mons. Kike, se prepararon las ofrendas y se hizo el envío con la bendición de los jóvenes seminaristas y los asperjó con agua bendita como signo de purificación, luego vino la bendición de la sal donde recalcó que la sal nos invita a ser sabor, a darle esperanza al mundo, y la necesidad de saber entregarnos al servicio de los demás.

Para terminar la celebración Mons. Luis Enrique los encomendó a María Inmaculada, patrona de la Arquidiócesis e impartió la bendición final.

Al terminar, El Padre Reinaldo Muñoz, Rector de esta casa de estudios eclesiásticos, afirmo que “Las misiones son así un momento propicio para anunciar el Evangelio en medio de un pueblo que padece tantas dificultades, ser portadores de esperanza para nuestra gente. Es una experiencia misionera que hará redescubrir y testimoniar la fe y la fe de otros ayudando en varias comunidades encarnados en su propia realidad”.